Cinco acciones del verdadero siervo de Jesucristo.
El servicio a Dios, lejos de ser una posición de prestigio o privilegio, es una labor de entrega sacrificial que demanda humildad absoluta, ausencia de abuso, identificación con los demás y una profunda compasión por la iglesia, confiando siempre en que todo logro es fruto de la gracia divina.
1: El siervo no debe vanagloriarse (Humildad).
2: El siervo no debe abusar de los demás.
3: El siervo reconoce su igualdad ante Dios.
4: El siervo debe estar dispuesto al sufrimiento (Servir agonizando).
5: El siervo debe ser compasivo.