La estrategia de Dios para la evangelización.
Dios expande soberanamente Su reino a través de una estrategia divina que dota a Sus siervos de pasión por Su gloria, establece el discipulado como prioridad fundamental y dirige con precisión cada detalle del equipo misionero, el mensaje y el lugar de la obra.
1. La pasión por la exaltación de Dios.
La pasión se alimenta y mantiene únicamente a través del estudio diligente de la Palabra y la comunión constante con Dios.
2. La prioridad del discipulado responsable.
El siervo debe ser responsable de aquellos a quienes les comparte el evangelio, asegurándose de que guarden la doctrina y crezcan en el conocimiento de Cristo.
3. La disposición del personal adecuado.
Dios es quien decide dónde colocar a cada hijo Suyo para que sea útil en la extensión del reino.
4. La sabiduría en la adecuación y presentación del mensaje.
A pesar de las adecuaciones externas, el mensaje central debe ser siempre la presentación correcta del evangelio: la salvación por gracia a través de la fe en el sacrificio de Cristo, sin añadir cargas legalistas.
5. La dirección soberana en el tiempo y lugar correctos.
El siervo debe estar atento y ser obediente a la guía divina, reconociendo que el éxito de la misión depende de estar en el lugar que Dios ha designado.